Una rutina para dormir sencilla con temporizador
- Aviso para ir bajando el ritmo. Inicia un temporizador antes de que termine el juego para que tu hijo vea cómo se acaba el tiempo. La pecera o el frasco de vidrio funcionan muy bien con los más pequeños.
- Baño o pijama. Un temporizador corto convierte cambiarse de ropa en una carrera tranquila contra el amiguito.
- Cepillado de dientes. Dos minutos en un temporizador personalizado, y el amiguito llama cuando termina.
- Hora del cuento. Un temporizador para la lectura hace más fácil responder a “¿uno más?”.
La idea no es apurar a tu hijo. Es que cada final sea predecible, para que la noche fluya en vez de atorarse en cada paso.
Deja que lo diga el amiguito
Cuando termina el temporizador, el amiguito de tu hijo llama con un sonido de animal real (un gato, un pato, una rana) hasta que tocas para contestar. Escuchar “se acabó el tiempo” de un personaje simpático muchas veces cae mejor que escucharlo de un papá o una mamá cansados.
Noches tranquilas
Munch Buddy no tiene anuncios, ni monedas, ni rachas, así que no hay nada que mantenga al niño enganchado a la pantalla. También puedes darle una estrellita después de una noche sin contratiempos, que es una linda manera de cerrar el día.