Por qué los finales repentinos salen mal
Apagar un programa o un juego a la mitad le parece injusto a un niño: no tuvo aviso ni la oportunidad de terminar. Un temporizador visual hace visible el acuerdo desde el principio: este es el tiempo de pantalla, y esto es lo que queda.
Cómo usar un temporizador para el tiempo de pantalla
- Acuerden juntos la duración antes de prender la pantalla.
- Inicia Munch Buddy en otro dispositivo, o antes de pasarle la tablet, para que el temporizador quede a la vista.
- Avisa a la mitad: “Mira, el frasco ya va a la mitad”.
- Cuando el amiguito llame, se apagan las pantallas, siempre. La constancia es lo que hace que funcione.
Un temporizador que no es otra pantalla por la cual pelear
Munch Buddy no tiene juegos, anuncios, monedas ni rachas, nada que compita con el final del tiempo de pantalla. Es una cuenta regresiva tranquila con un amiguito simpático, y listo.